(Publicado en el Diario del Alto Aragón, domingo, 31 de mayo de 2009)

Obra de Ubé.
Mientras tú suspiras yo me crezco, poco a poco, haciéndome humo blanco, escapando avergonzado a través del filo de tu mirada que acaba como siempre cortando de cuajo mis malas intenciones.
Mientras tú duermes yo me sueño lejos, vestido de don nadie, arrastrando por el fango el baúl insulso de tus recuerdos.
Mientras tú comes, yo vomito tu amor, dos pasos más allá, en la habitación azul que guarda nuestros cuerpos desnudos de cariño.
Mientras tú me buscas, yo me escondo a tu espalda y pellizco tus muslos blancos que se deshacen entre mis dedos como arena de un desierto sin nombre. Y me llamas y no acudo y me gritas y me callo, apretando dulcemente los labios que ya no habrás de besar.
Mientras tú suspiras yo renazco en tu garganta por donde trepo hasta alcanzar el abismo de tu indiferencia. Y me miras sin verme, y me palpas sin sentirme y me humillas queriendo y me someto a regañadientes, muy lento, con la furia domesticada.
Mientras tú me maldices yo construyo a tu alrededor un templo que te atrapa, y te rindo culto todos los miércoles a las cinco, después de que ya te has ido.
Mientras tú te miras al espejo yo me hundo entre las sábanas negras, aquellas tan frías que conservan el olor de tus pechos. Y exploro el vacío, y atravieso las fronteras de tu cuerpo y me doy de bruces con un neón que anuncia a medias tu mentira.
Mientras tu esperas yo llego puntual a la cita. Y me fumo para adentro, como una chimenea tapiada, y me embriago de mí para tenerte y toso y te expulso y te alejo de un manotazo ciego y hostil.
Mientras te olvido estoy convencido que me recordarás.





Tuve la suerte de leer este relato en un bar de Boltaña, tomando un agua muy fría, protegido de la solana de las empinadas calles. Bien es cierto que esperaba encontar alguno mío (jojojo) pero en su defecto, me agradó mucho toparme con esta obrita tan sugerente y sentida, tan poética y sensual.
Que enhorabuena y que están hechos ustedes unos artistazos ireductibles.
Saludos celosones.
Comment por José Antonio Lozano — Junio 3, 2009 @ 5:46 pm |
Leo tu relato por segunda vez y me gusta cada vez más esta sutil descripción del deseo con su cortejo de sombras y sin ningun tipo de tapujos.
Comment por Anne Fatosme — Junio 4, 2009 @ 10:39 pm |