
Cadáver, obra de Ubé
Le cerró los ojos y lo vistió con su mejor traje. Después se fue a la cocina, dejándolo solo, para prepararse algo de comer. La última frase que le dijo fue: “Quiero que te vayas de aquí”. Antonio era un hombre obediente así que, dando un largo y hondo suspiro, se marchó de la casa de la calle del consuelo, dejando su cadáver de hombre complaciente. Cuando regresó al salón le susurró al oído: “Quiero que te quedes”. Han pasado dos años. Antonio continúa allí, quietecito en el sofá, con su traje de domingo. Ya no hay muertos que se quedan.





¡Qué bueno! Me alegra verte de nuevo por aquí, en plena forma. Me sentía muy solo, os he echado tanto de menos… Prometedme que ya no os marchareis más, aunque sea cruzando los dedos.
Comment por José Antonio Lozano — Julio 16, 2009 @ 7:51 pm |