Crucero (microrrelato)

CRUCERO

Hacer un crucero era el sueño de su vida.

A él le diría que necesitaba encontrarse así misma, que últimamente las dudas la acechaban, que era preciso tomarse un tiempo.

Y llegó el día esperado.
Y hubo muchos lloros por parte de su mamá.
Y todos la despidieron como si ya no fuesen a verla nunca más.

Había estado lloviendo todo el día.
Tormentas de verano (dicen)
Código rojo.
Daños irreparables.
Número imperfecto de muertos.

Así que cuando aquel zapato pasó surcando la acera, no lo dudó.

De noche, si el vaivén no la deja dormir, sale a la cubierta acharolada
para escuchar (como de costumbre), esa voz ahogada que exclama:

-¡Malditas cucarachas, qué asco!

de-cruceroimagen: Ubé

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