Sin título

(Imagen: Ubé)

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Ahora descansas,

te han peinado el cabello hacia detrás

y se te nota la fiebre en la mirada.

Mamá dice:

Tienes mucha imaginación, ¿no ves que está muerta?

Eres mi hermana de carne dulce.

Ayer subíamos las escaleras corriendo,

tu vestido y mi vestido besándose.

No me gusta que te hayan peinado el cabello hacia detrás

porque pareces una mula limpia,

porque se te ve más larga la nariz ahora que estás de frente y acostada,

porque pueden llegar las moscas y anidar en la oscuridad de tus narices

o ponerse a hacer el amor mientras tú te descompones.

Qué imaginación tienes.

Repite mamá,

¿no ves que no te escucha?,

¿no ves que es invierno y no hay moscas?

Pero vendrán,

las moscas y los gusanos,

y cualquier alimaña que olfatee tu sangre blanca.

Todos tenemos en nuestro interior gusanos que se nos empiezan a comer desde el mismo día en que llegamos al mundo,

pero ayer tú le dabas un mordisco a la manzana

y se te quedó entre los dientes un hilo de baba que iba y venía cuando te ponías a hablar agitando las manos,

mostrándome aquel fabuloso anillo

que tú misma te habías regalado porque querías casarte contigo.

Dios santo, muchacha,

¿cómo va a querer tu hermana casarse con ella misma?

Mamá está a mi lado y se rasca , tiene las uñas pintadas de rojo,

también lleva puesto el vestido con el que se fue a bailar anoche

y le suben las tetas cuando lanza suspiros

y le tiemblan los labios cuando finge llorar,

porque mamá siempre se esfuerza para todo, bien lo sabes.

Se esfuerza en prepararnos la cena aunque se le quemen las tortitas y no sepa si un pescado tiene huesos o da a luz a las escamas.

Se esfuerza por pasar la aspiradora en el salón aunque lo deje a medias porque un tipo la llama por teléfono y ella se arroja al sillón con sus piernas anchas y se toca el pelo y se sacude toda y deja la lengua asomando al exterior, con esa obscenidad de las mujeres que ya han empezado a perderse.

Santo Cristo,

¿quieres dejar de decir todas esas barbaridades?,

¿no ves que tu hermana está de cuerpo presente?

Somos iguales.

Tu cuerpo presente y muerto

y el mío que camina de acá para allá sin moverse de tu lado,

que de vez en cuando imita tu quietud,

que se peina el cabello hacia detrás y ve en la figura de mamá

a una de esas moscas gordas que dentro de un momento

comenzará a devorar el pastel de tus ojos.

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