Mi amado pájaro

Chon y AngélicaMI AMADO PÁJARO
A Chon, siempre.

No te olvido,
será este otoño de primaveras
haciéndose un hueco infantil
dentro de mi corazón.
No tengo la menor intención de olvidarte,
ni al árbol insomne de tus brazos,
ni a ese zapato mágico
donde duermen relojes y geranios.
Ni siquiera haciendo el esfuerzo inútil de una montaña,
podría olvidarte.
No quiero irme lejos de tu casa,
aunque ahora no sea más que ceniza
poniéndose a temblar en mi memoria
o un monstruo muy niño
que saca la lengua de su puñal
y después desaparece,
como desaparece la arena lenta de un desierto
o la oración de un galgo
sobre las sogas del cielo.
Ni en sueños logro desprenderme
del olor de tus caricias.
Y digo amor y cuna,
niña balanceándose en la espesura de tus senos.
Y digo barro y barbitúricos
y fiebre galopando en el vientre de tus sábanas.
Y digo distancia y otoño
y estación más próxima a la muerte.
Y digo silencio y lágrimas
y el edificio mudo de tu carne
haciéndose sombra
en aquella habitación que te respiraba.
Ni en mil años podré olvidarte.
Seguiré siendo una araña enferma de ternura
sobre el aire de tu recuerdo.
Un día y una noche,
una cucharada de lluvia y otra.
Así hasta el infinito de la nieve,
hasta que la nada sea verso
y venga un pájaro vengativo
y te resucite.

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