Algunos restos de la batalla

31775282443_c50f0f44a9_z(Imagen: Ubé)

ALGUNOS RESTOS DE LA BATALLA

Un cabello que busca el sol,
aquella falda que se arruga entre las piedras
y que perteneció a la mujer que ahora yace muerta,
boca-arriba
boca-cielo,
un espray para los mosquitos,
mosquitos acribillados cerca de la ventana,
la ventana tuerta,
el cristal mudo
y a la sombra,
a dos centímetros de una botella de ginebra,
unas bragas sucias,
un horizonte sucio,
una lluvia animal
lamiendo la piel de una naranja que se pudre,
un grito,
dos,
tres,
decenas,
millares,
un perro orinando en el paisaje de un poema,
sandalias,
restos de pan duro,
palomas picoteando la sien de una bombilla,
fuego pálido,
carne ahuyentando a las llamas,
maletas de color de rosa
sobre el color negro de la ceniza,
una escuela destruida,
un vientre que ruge,
dos,
tres,
decenas,
millares de vientres invocando al dios hambre,
una pluma de mujer,
un aliento dormido,
cartas,
abalorios,
un perfume a hiel
enredado a los ojos de las lámparas.

A todo pulmón

31615147724_2d94c845a5_z(Imagen : Ubé)

A TODO PULMÓN

no más el tiempo
tú y yo
(linda la tarde que se acaba)
aquel gato mordiendo sus propios bigotes a la sombra
no más tu pelo rozando el perfil asombrado de mis labios
una comba
o una soga
o aquel jarroncito donde se revuelcan las moscas de los muertos
no más la música de una flor caminando hacia el cielo
la lluvia no más
áspera
cabrona
como de puñal fino que cae sobre la seda y la destroza
no más nuestros alientos
nubes tóxicas
un animal que es otro hombre esperando tu abrazo
no más los celos
el fuego trepando por mi garganta
mi garganta sujetándose a la lástima
un alfiler que corre por mi sangre
y me saluda

Hago clic

32199926121_9a8c18deb1_z(Imagen: Ubé)

HAGO CLIC

una fotografía al desnudo
pinceladas oscuras sobre la piel blanca
inmaculada
de piedra griega o similar
una fotografía del mundo adentro de todos los pubis
muchachas que crecen con polvo en las aceras
medias de rejilla por donde asoma el diente de los hombres
un desnudo fotográfico
hago clic
y la cámara lanza un destello
o un gemido
es la luz del fuego sexual
el arte repitiéndose en el arte
pétalos de perro cayendo hacia la lluvia
una fotografía que puede ser otra fotografía del siglo uno antes de Alejandro Magno
todos los desnudos son idénticos
envejecen en la pupila antes de llegar
aún antes de que el decorado despierte a la pasión por el futuro
el futuro no existe
las muchachas se desnudan siempre de idéntico modo
van cayendo sus huesos hacia un mantel de bocas babeantes
que prometen fama y coches difíciles
que tienen una apartamentico en la punta más chic de un iceberg
toda la sensualidad se pudre al filo del agua
cuando el cristal se pone a parir embustes
y la juventud huye con los tacones rotos.

Cuando llega el invierno hablo con la porcelana

32033082552_9f67d5b94d_c(Imagen: https://www.flickr.com/photos/jmube/32033082552/Ubé)

 

CUANDO LLEGA EL INVIERNO HABLO CON LA PORCELANA

Eres solo un trozo de porcelana que se ensucia de labios.
No eres nada,
mi amiga,
mi resistencia febril.
El pasar de los días y las noches y las manos
(eres)
y las lenguas de todas las que te hemos contemplado
en esta familia de dementes,
de mujeres rotas en el centro de la sal,
de mujeres con la voz dormida en la costumbre.
¡Oh este silencio de femenina inutilidad,
este batir de piernas y tumbarse a esperar lo sórdido!
Eres solo un testigo mudo que de vez en cuando,
se asoma a mis pensamientos y me toca con su quietud.
Eres hermosa, taza,
pequeño barco repleto de flores y proyectos.
Allí en tu vientre naufragaron mis sueños cuando era una niña,
cuando no soñaba con poseer la barba ilustrada de mi padre,
los pechos en torre de mi madre.
Pero ni mi madre ni mi padre fueron verdad.
(Porcelana mía /
ausencia de la niñez que va quebrándose
con el paso de los años)
Ahora mi cocina es moderna
y huérfana
y ha crecido lo mismo que yo.
Ahora mi madre no existe y las fotografías nos mienten.
En su lugar he colocado el póster de Michael Jackson
y me miran sus ojos oscuros repletos de barbitúricos.
Amó a los niños, Michael,
pero más se amó a si mismo,
a la soledad de su blanca piel,
a la soledad de su cabello escaso,
a la soledad de sus calcetines puros,
a la soledad de su sexo,
sin bocas,
sin manos,
sin primaveras.
Yo,
que ahora hablo contigo en la tristeza de una cocina,
que te rescato, tacita,
del naufragio de toda una vida,
que cuento tus grietas como quien cuenta canas o piojos al sol,
que acerco mis labios cansados y te susurro secretos.
Te digo .
“Hay enanos en mi ciudad que se comen los eructos de las fábricas
y después escupen esposas fértiles”.
Siempre has sabido de mis mentiras.
(Tacita / Transatlántico de Príncipes con galletas y moscas /
Pequeña fortuna infantil)
Pero hacerse mujer es eso,
noches de insomnio,
cartas de amantes que no regresan,
niños pidiendo limosna de leche en el ascensor,
la decisión de engendrar escobas,
apartamentos,
una vida suave dentro de las facturas.
Pero nadie podrá decir que te he abandonado,
a pesar de que mi madre está sola en otra ciudad,
secando sus heridas al barro,
junto a tres cerdos que ayer dieron muerte,
frente a un grupo de turistas rumanos que la fotografían sin cesar
porque saben que está muerta aunque respire
y habite una casa y alimente el fuego de la estufa
y recuerde mi nombre alguna vez,
entre un ronquido y otro,
en el momento en que los tres cerdos dicen basta
y salen corriendo de su NO VIDA.
Crecer es eso,
coserse a la realidad enfermiza del mundo,
caminar por un pasillo surcado de clavos y de cabezas decapitadas,
hacer la compra,
acostarse con las arañas,
dar a luz la ingenuidad de una casa,
criar un perro con jardín,
ser madre de lo oscuro.

Dos poemas del poeta danés L. Ponwski

31166428054_d6783ca091_z(Imagen: Ubé)

MELODÍA DE LLUVIA CARNAL

debería anotar
falta carne en la nevera
hay un huevo que se pudre cerca de la ventana
y las moscas llegan en manada para reclamar su sitio
debería saber que duermes desnuda
tus piernas abiertas a la oscuridad del vino
un perro a lo lejos que se ladra la lluvia
mientras alguien llama a la puerta de una casa que no existe
debería anotar
perfume de lilas muertas para Jean
un juego de cartas amarillas
media docena de mariposas
(su esqueleto en polvo)
es un regalo para ti amor
es la escena que invoca a la escena
del mismo modo que el fuego se repite en el fuego
debería saber que tu cabello es azul y tiembla
que no quedan galletas en el cajón
que el tiempo pasa a la velocidad de los naufragios
(tu rostro y el mio surcado por las olas del tiempo /
por el soplo tardío de dios sobre la bufanda de un pobre)
debería anotar
aspirinas
una soga blanca
restos de semen
en las grietas más tristes de tu carmín

MI PAÍS OH

mi país oh
ese estruendo de sinrazón en los televisores
corbatas
y políticos
luz eléctrica a precio de oro
mentiras exprés
muchas cartas rotas
vasos que afloran partidos al deseo de un labio
mi país oh
ancianos que gatean dentro de la soledad de los parques
pañales
leche condensada en los urinarios
días largos y sin pan y sin salida
hogares vacíos
frío en la calle
navidad decrépita
mensaje de un rey
cualquier rey con caspa
mi país oh
una promesa que vuela y cae
que cae y se pudre en el olvido
palomas defecando sobre la boca de las estatuas
desmemoria
golfos
cocaína
revistas del corazón
circo
o debates 24 horas
jóvenes con tetas emergiendo de la pantalla
documentales de semen plástico
trasplantes de ojos
de orfandad
trasplantes de sesos
sesos con setas
setas dentro de un hogar
con demasiada humedad dentro de las fotografías
mi país oh
escaleras sucias
falta de confianza y calcio
mujeres sucias
metro
sexualidad curva
palabras en inglés
el timo de una pirámide
iglesias con sol artificial
el sol verdadero lejos de las manos
vergüenza propia

Hécuba habla frente a un café en la ciudad de Chicago

31078350773_7f1d2524c1_z(Imagen: Ubé)

HÉCUBA HABLA FRENTE A UN CAFÉ EN LA CIUDAD DE CHICAGO

Fui reina.
Fui niña asomada a la ventana de un enigma,
sufriendo en soledad por los asuntos trágicos que habrían de venir.
Porque siempre hay mares que traen barcos que llevan un puñal entre los mástiles.
Y yo era reina puesta en pie contra mi propia sangre,
y ahora solo soy pájaro
caído,
abatido por la sombra y la ruina
y el mordisco de la noche.
Hay playas dentro de mi corazón que están repletas de gritos,
olas que patalean mi vientre
cuando el sol escupe flechas y fuego
y mi tierra arde bajo las lámparas de la guerra.
Yo,
que fui niña amada por los dioses,
que llenaba de perfume de rosas
todas las atmósferas de mi palacio animal,
mi palacio como ceniza
o destrucción ahora,
como un lugar extranjero que escupe mi nombre
y echa el cierre a la cobardía.
Nunca más veré la tierra que me vio nacer.
Nunca más habré de sostener el pulso de una corona sobre mi pubis,
ni sentir el peso del misterio sobre mis trenzas.
Porque hoy solo me queda
la mentira,
el exilio,
los harapos de esta piel de niña avejentada
que naufraga entre los puertos de la vida.
Hace la historia historia dentro del barro, ahora lo sé.
Por eso remo hacia los jardines de otra patria
y busco la vida donde la muerte me busca.
Yo,
la reina en otro tiempo de Troya,
la mujer que caminaba erguida
y besaba la lengua de todos los fuegos.
Y tú,
mi tierra,
mi sangre,
mi mal,
la música del miedo que no calla,
muerta ya y enloquecida.

 

Los puentes de niebla

31345623980_114c183765_z(Imagen: Ubé)

Los puentes de niebla

podemos intentarlo
abaratar los parques y los ancianos
hacer un crucero rápido de las madrugadas
llegar
verte
oler el perfume a orina de tu pantalón
podemos intentar borrar los años frente al espejo
romper las fuentes
gritar la ausencia de una madre
es posible que reuniendo fuerzas y espinas y alcohol de rosa
podamos seguir hacia adelante
con los muertos atrás mandándonos un saludo con su pañuelito de mar
con la ceniza a un lado del camino
la ceniza de una casa
o de un cigarrillo
o de una mariposa que escupe nuestros nombres
y después señala hacia la oscuridad