Dos poemas de verano del poeta danés L. Ponwski

(Imagen: Ubé)

UN FRACASO APASIONADO

Es un fracaso apasionado,
te digo,
esta vida,
la niebla que hoy abraza la ciudad,
cien días sin ver la luz del sol,
con la ropa tendida sobre los alambres
donde defecan en frío las palomas.
Y así día tras día.
Ahora caminamos juntos.
Voy de la mano contigo
y parece que el suelo
se hunde a nuestros pies,
como si fuésemos
un templo condenado al delirio
o a la tragedia.
Hay copas de champán
arriba de los árboles,
un nuevo año
que pende de la camisa de un niño
que esta noche
besará por primera vez
la sangre de Dios.
Es un fracaso apasionado,
una canción leve de Leonard Cohen,
asistir al peso insomne de la lluvia,
darse cuenta de que el otoño
mata a más de un millón de ancianos
de soledad animal.
El amor,
es un fracaso,
te digo,
dientes de violín sembrando la tierra,
melodías inútiles
que muerden nuestro corazón.
Como tú ahora
que ya estamos a salvo en nuestro hogar,
frente a la barra de un club
que despacha píldoras
y cucarachas.
Es un fracaso apasionado,
respirar el polvo de los relojes,
hacerte una herida en la ingle
para ver pasar a los trenes de tu infancia,
pronunciar la palabra madrugada
y que caiga una cigüeña a tus pies.
Hace frío
y tiembla un hotel de carretera.
Tomo tus manos entre las mías
y te prometo amor eterno.
Hay ginebra en gotas
sobre tu labio inferior.
Hay una rosa enferma
entre las dunas de tu pubis.
Pero ahora caminamos juntos
hacia el precipicio
o hacia la muerte,
nos crecen alas
en el bajo del pantalón.
(Estoy borracho,
te digo)
Te pido un billete,
me das un beso con lengua.
Fuera,
se ha puesto a nevar pájaros.

(Imagen: Ubé)

CUERVOS

Primero saldrán al paso
las preguntas,
muchas dudas de ti
sobre el camino que te lleva
o has decidido tomar.
Habrá una taza vacía
cerca del labio de una mujer.
No recuerdas su nombre
pero tiene un lunar en la garganta
que te atrae.
Hubieras querido capturarlo
pero primero debes pensar,
salir al paso
de las preguntas de la vida,
cosas sin importancia,
como por ejemplo
si te has atado correctamente los zapatos
cuando eras niño,
si has hincado los codos,
una rodilla sobre el linóleo.
Ahora rezas.
Has aprendido a escupir oraciones bajas,
como en un susurro,
como si el mar
viniese a besar tus labios antes de dormir,
una noche de agosto.
Todo está en calma ahora.
Los años se han portado bien.
Tienes un techo sobre tu cabeza.
Tienes a una mujer frente a ti
con un lunar carnivoro sobre su garganta.
Pero hay que meditar,
hacer run run arriba de las cejas,
en el lugar exacto
donde se encuentra la máquina de pensar,
ese artilugio gris
que pone en marcha tu vida,
que le da aliento a tus palabras,
que inflama tu corazón
de cosas estúpidas.
Amor, por ejemplo
o enfermedad sutil,
un ratón de laboratorio
que en estos instantes
estará sufriendo una inyección letal.
Así le paso a tía Teresita.
Murió encerrada
en el cristal de sus noventa años,
sola y sin pelo,
con una ventana muda
que se iba cayendo a pedazos.
Le gustaba mirar la vida
y los domingos,
tomar pastel de plomo,
sentarse a esperar la llegada en gajos del amor.
Amor,
otra vez la sombra de su puñal.
Pero hablemos de las preguntas,
quisiste ser rey en sueños,
aspiraste a tener palacio
y servidumbre
y una mujer de pecho firme
que te diera de comer en su palma.
Pero tú no eres un rey de las películas,
no eres un rey de Shakespeare
ni sabes matar a las palomas
y después verter su sangre
en el martini.
Hablemos,
no dejemos de contar episodios
de tierra y hiel,
batallas donde murieron hombres
que llevaban tu nombre.
Rifles, eso es,
soñabas con los pétalos de un rifle
como última solución
al martirio de la humanidad.
También la historia
tiene que sentarse frente a la muerte de la historia
y contestar algunas preguntas.
Hace frío esta noche.
Prepárate.

Anuncios

Dos poemas del poeta danés L. Ponwski

31166428054_d6783ca091_z(Imagen: Ubé)

MELODÍA DE LLUVIA CARNAL

debería anotar
falta carne en la nevera
hay un huevo que se pudre cerca de la ventana
y las moscas llegan en manada para reclamar su sitio
debería saber que duermes desnuda
tus piernas abiertas a la oscuridad del vino
un perro a lo lejos que se ladra la lluvia
mientras alguien llama a la puerta de una casa que no existe
debería anotar
perfume de lilas muertas para Jean
un juego de cartas amarillas
media docena de mariposas
(su esqueleto en polvo)
es un regalo para ti amor
es la escena que invoca a la escena
del mismo modo que el fuego se repite en el fuego
debería saber que tu cabello es azul y tiembla
que no quedan galletas en el cajón
que el tiempo pasa a la velocidad de los naufragios
(tu rostro y el mio surcado por las olas del tiempo /
por el soplo tardío de dios sobre la bufanda de un pobre)
debería anotar
aspirinas
una soga blanca
restos de semen
en las grietas más tristes de tu carmín

MI PAÍS OH

mi país oh
ese estruendo de sinrazón en los televisores
corbatas
y políticos
luz eléctrica a precio de oro
mentiras exprés
muchas cartas rotas
vasos que afloran partidos al deseo de un labio
mi país oh
ancianos que gatean dentro de la soledad de los parques
pañales
leche condensada en los urinarios
días largos y sin pan y sin salida
hogares vacíos
frío en la calle
navidad decrépita
mensaje de un rey
cualquier rey con caspa
mi país oh
una promesa que vuela y cae
que cae y se pudre en el olvido
palomas defecando sobre la boca de las estatuas
desmemoria
golfos
cocaína
revistas del corazón
circo
o debates 24 horas
jóvenes con tetas emergiendo de la pantalla
documentales de semen plástico
trasplantes de ojos
de orfandad
trasplantes de sesos
sesos con setas
setas dentro de un hogar
con demasiada humedad dentro de las fotografías
mi país oh
escaleras sucias
falta de confianza y calcio
mujeres sucias
metro
sexualidad curva
palabras en inglés
el timo de una pirámide
iglesias con sol artificial
el sol verdadero lejos de las manos
vergüenza propia

Crueldad, te amo. Breve poemario del poeta danés L. Ponwski

Crueldad, te amo. Imagen: Ubé(Imagen: Ubé)

CRUELDAD, TE AMO

1

TODO EMPIEZA DENTRO DE LOS OJOS

Nada es cierto.
Miro mis manos y pienso en la crueldad de la  nieve,
a pesar de que la nieve nunca está entre las manos de mi ciudad.
Escribir sobre el amor
es tan falso
como una de esas postales que envían los marineros
a una muñequita rubia
que han conocido vía internet.
Nada es eterno.
La familia
se precipita y cae,
envejece y se hace llaga entre tus ojos.
Nada es redondo completamente,
ni los besos,
ni aquel  globo tan grande
que hiciste con el chicle antes de que te besara.
Me preguntas por mí,
por lo que siento,
por qué escribo,
qué talla uso de corazón.
Y te digo MIERDA,
con todas sus letras.
La familia MIERDA,
el corazón gastado,
la escritura muerta en aquella estación de tren
que de niño me piensa.
Porque no tengo nada que ofrecerte
y tú en cambio insistes en la palabra amor,
insistes y te levantas la falda,
insistes al tiempo que la lluvia cae,
como la familia
y el café empieza a enfriarse entre los libros.
Nunca bebo café.
Nunca escribo libros de amor.
La familia es un cáncer,
algo dañino a lo que hay que matar.
He ahí mi primer vínculo de amor verdadero,
la muerte familiar.
Ahora te callas.
Parece que te entra el miedo
o que la prisa se ha instalado en tu ropa interior,
porque te levantas precipitadamente,
sin mirar los libros,
sin percatarte de que se ha puesto a nevar en el café
y que la ciudad es ahora distinta,
la ciudad es una mausoleo
donde la familia muerta pasea,
hace sus compras,
se detiene a charlar.

2

BACH ERA UN GENIO Y YO SIGO EL RITMO DE MI PEREZA

No me fio de la  belleza musical.
Dentro de una mujer hermosa
hay culebras y ponzoña,
hay muchas ganas de arrojar los tacones al contenedor
y ponerse a incubar un hogar accesible,
ponerse a incubar niños,
un tarot  gratuito.
Estoy solo y me dejo arrullar por el silencio.
En otra vida he debido de ser un ser difícil nacido en lo oscuro,
he debido de dar a luz a muchos peces muertos
que después han venido de noche a vaciar mi sangre en el sueño.
Has vuelto.
Llamas a la puerta
y preguntas por mis discos antiguos.
No tengo mas que soledad,
te digo,
latas y latas de soledad en conserva,
un llanto que no acaba
abandonado en esa alacena donde se mecen las arañas.
Sonríes y tu cabello se hace más negro,
casi azul,
casi de tormenta que nace.
Insistes en mi escritura
y me preguntas por mi madre.
Yo te digo que nacía solo,
una tarde  del mes de abril,
mientras la naturaleza de un cuadro agonizaba
y una mujer de 100 años se peinaba frente al espejo.
Entonces me contestas que ninguna mujer
que haya cumplido cien años
es capaz de mirarse todavía al espejo.
Desconfío de la edad de las mujeres,
es verdad,
de la hermosura de una espejo centenario.
Siempre me cayó gorda Alicia en el país de las maravillas
y he escrito mil veces su nombre sobre las alas de un pollo
minutos antes de meterlo al horno.
Qué crueldad,
dices,
fumas y repites la palabra crueldad.
No lo sabes aún,
pero cuando abandones mi casa
habrá una paloma muriendo en lo oscuro,
blanca pero muy sucia,
como tú,
y yo estaré esperando la música de su dolor,
el color encendido de su muerte.
No hay consuelo para los que van a morir
si no es una porción de aire más grande para los que se quedan.
Eres cruel,
gritas.
La crueldad es una mujer que baja los escalones enloquecida,
como tu,
que después  escribe un poema de amor
al borde de la cama,
mientras los ángeles del cielo caen borrachos sobre sus tetas.
Aún escucho el eco de esa bendita palabra
… ELDADDDDDD.
Puedes mirar hacia  adentro de los  libros.
Allí encontrarás la música cruel de toda pasión que se vuelve herida.
Sin herida no hay historia.
Solo en los capítulos más sangrientos  del hombre hay belleza,
florece  la música del verdadero amor que se pudre.

3

CRUELDAD, TE AMO

Detrás de un latido llega una sustancia silenciosa
que te habla de la ceniza que espera bajo tu piel.
La muerte es eso,
un salto hacia el vacío
mientras permaneces quieto.
Nunca has asistido al acto de la muerte,
ma petite fille,
deja que te hable en francés,
que toque tu cabello asustado,
que te de a beber la leche fría  de mi polla que escribe,
la crueldad de tu amor
sobre mi cuaderno,
por ejemplo.
¿Acaso no es hermosa y hace llorar?
Detrás de tu mano
hay un pájaro que agoniza
y el cristal me trae cartas de ahogados
que no encuentran el peso de su adiós.
Ahora escuchas mis palabras,
sacas de tu boca el alimento triste de este poeta
y te acurrucas frente a los libros.
Alguien te contó que, en otro país,
los poetas engordan y ganan premios literarios,
que se les pone cara de tortuga que duerme entre el estiércol
y adquieren el color de la pez.
No sabes lo que es la pez,
ma petite fille,
ignoras que el cielo siempre es el mismo
pero cambia su humor
y sus patíbulos,
trae de noche ángeles nuevos
que van a morir,
mezcla el perfume de albahaca
con la mierda de un perro
y nos da a beber la esperanza.
Repite conmigo:
“Crueldad, te amo”.

Dos poemas del poeta danés L. Ponwski

Europa - Ubé(Imagen: Ubé)

EUROPA SE PONE A TEMBLAR

Europa,
bañera azul,
canción triste de un delfín.
Escucha, Europa,
hay espinas dentro del ojo,
pequeñas espinas que se han multiplicado
y forman un continente nuevo.
Eh, Europa,
si me bajo los calzoncillos estoy en otro mundo.
Mi culo es una moneda al revés.
Europa, acuérdate del color gris,
del cielo con ventanas rotas,
de las cruces sin aire,
de Ana Frank, acuérdate,
de su carita de sopa,
de sus manitas de viento,
de su hambre en un rincón.
Del miedo, Europa,
de los zapatos que se hacían con el jabón judío,
con el diente judío,
con el horror de un judío puesto a hervir.
Recuerda la cerveza y la miel,
las falditas cortas,
Roma que cae, borracha,
y un Papa que sale al balcón y ríe
y pela un cuervo y ríe
y se come el cuervo y eructa.
Europa,
viene el frío,
las patatas sin patria,
los enfermos en sus camas, sin análisis
sin ginebra,
sin calor.
Europa, si todavía fumas,
dame un cigarrillo.


EL VÉRTIGO DEL MAÑANA

Cada mañana la corriente del sueño,
las facturas en el buzón,
el humo del cigarrillo.
Cada mañana el sudor leve
de tus axilas,
la falda revuelta,
tus ojos puestos al fuego,
el olor a café pudriéndose en el puchero.
Cada mañana una guerra nueva,
niños recién llegados a las moscas,
niños bebiendo leche de mosca,
niños solos bajo las piedras.
Cada mañana el ruido,
las obras,
albañiles tomando cerveza,
el salchichón indio entre los dientes,
una hogaza de pan abandonada en el cuaderno.
Cada mañana la demolición del mundo,
un mesías
anunciándose por horas,
una puta que nace
a la noche.
Cada día una mancha de aceite en la camisa
sobre otra mancha de acetite en la camisa.
Y el calor,
frentes de agua,
frentes de sal,
frentes turbias por donde pasan muchachas con sombrero,
muchachas de muslos lisos
que ríen.
Cada mañana un pecho con cáncer,
una polla con sangre,
más sangre en las reuniones políticas,
entre el papel de aluminio,
en el patio del colegio brincando de rodilla
en rodilla.
Y el horror,
ya sea mañana o tarde.
Las escuelas del horror,
de los bigotes en la boca de una mujer
soltera
con llagas,
con restos de detergente en la mirada.
Cada mañana un ordenador,
un uniforme en otro país,
insignias,
ejércitos de tiburones tomando el poder.
Cada mañana
tu amante registrando los bolsillos,
los búhos muertos en el hielo.
Cada mañana la compra,
el estraperlo,
las fotocopias de un corazón
en color blanco,
las fotocopias de una arteria en color negro.
Cada mañana
la hoja mudando de piel,
un poeta caliente
en sus bordes.

Dos poemas del poeta danés L. Ponwski

(Imagen: Ubé)

EL ASUNTO

El asunto es claro como el día y la ventana,
claro como el barreño que a lo lejos hace bostezar al agua.
Habrá que sentarse y hablar de las cosas,
de las modalidades del viento,
de por qué algunas mujeres derraman la sangre del té sobre sus bragas
y yo,
un domingo cualquiera,
caigo rendido a los encantos de la gasolina.
El asunto,
a veces,
está del revés,
el hijo se hace grande en su rincón,
en la soga que empieza a colgar tierna de sus manos.
El asunto es claro.
Entonces,
¿por qué los colores pelean
y al cabo se dispersan sin ni siquiera mostrar un rasguño?,
¿por qué mamá me riñe si no me acuesto temprano con su sombra?
Ya habrá otras maneras de morir mañana,
de hacer el amor con una lunática,
de asesinar la carne sobre el plato
o beber a morro del corazón de una arteria.
¿Y qué más da?, di.
Por ejemplo;
abrirse el pellejo de la piel y hacer de la saliva del mar olas muy perras.
Después lo mejor es quitarse los huesos y gritar un nombre que no es.
Cuesta,
pero al fin consigo liberarme del asunto,
sacudo mis sandalias
y le pido clavos a Dios,
cucharas a Dios,
un puñal con el que atar mi alma a las balanzas,
ese saco que cargar para siempre a la espalda
con mujeres bellas,
con patatas bellas,
con hermosos diablos de fuego desnutrido.

AL PERRO QUE NO TENDRÉ

¡Ay alma mía que ronca!
¡Ay alma peluda que ladra!
¡Ay sombra inmisericorde!
Perrito, perrito, ven,
dale un mordisco a mis venas.
Porque soy poeta.
Porque soy suicida
y mis tripas rugen de tanta falta de todo,
de tanto huevo sin yema,
de tanta dama sin un penique.
Perrito, eh, perrito, me cago en ti, so cabrón.
Porque tus pulgas son más altas que mis ramas.
Porque tu pensamiento es más limpio a pesar de las heces constantes,
a pesar de la baba lenta.
Eh, perrito, deja que te ame,
que saque mi pecho de hombre con pelo y te de de beber.
Amórrate a la ginebra de mis venas, perrito.
Más tarde orinaremos los dos en la boca de los árboles.
Que se joda lo verde,
la salvia toda,
la naturaleza que rejuvenece en los espejos,
los falsos poetas que gimen hacia dentro de su culo.
Eh, perrito, ya no hay pedos,
hay tormento,
hay aviones de guerra,
hay políticos corruptos que comen raspa de pobre.
Eh, perrito,
ve a la cocina,
mueve el coxis,
deja tu rabo aquí,
cerca del sillón para que bebamos cerveza gris
mientras tú pones al horno una pizza con piernas,
femenina y con mucha mozzarela,
femenina y vegetal,
femenina y muerta,
un fantasma de mujer
que teclea gilipolleces sin grasa frente al ordenador.
Eh, perrito,
que soy la ostia de vegetariano.
Eh, perrito, que te como,
cago en Dios que te como,
cacho perro-ñam.

Tres poemas de verano del poeta danés L. Ponwski

(Imagen: Ubé)

 

1

compro pan del Perú
o
un diente
que se hace honda
sobre el páramo
una honda fina
que emite metáforas
y
personajes viles
que emite una fragancia
de pornografía al peso
compro un seno desdentado
y
me siento a contemplar
la piel del universo
es fácil morir
de vez en cuando
y
poder respirar el tiempo
bajo el ronquido de la tierra
compro un sexo
que se eleva
pudiera ser un muchacho
con su pene en fiebre
o
un animal de zoo famélico
puede usted llamarlo casa
o
cripta
o
jardín hambriento
donde arrojar
la nostalgia
del Perú
el pan
de un seno

2

en efecto
soy un animal turbio
feo
demente
sin color en el mirar

podría matar con mi aliento los peces de un jarrón
devorar el virgo de cualquier anciana que haya cumplido
cinco años de muerte firme
soy esquivo
patino en hiel
hago el amor con las uñas de un despojo
en efecto
decir amor es decir excremento
y
ninguna mujer sensata quiere hacerse un selfi en mi compañía
no tengo tiempo
me refiero al mordisco de mis huesos
al olor putrefacto de mi ceniza
me alimento de cualquier infeliz
que lleve años pudiéndose bajo el aburrimiento
acepto perros
escorpiones
un fusilado al amanecer

3

planto una tormenta en el jardín
y
me quedo mirando su lenta destrucción
colocaré un anuncio aquí &
(se vende alma de color azul)
un niño hace puaj
desde su vieja bicicleta
no hay señales del vino
o
de la sangre
nada se asoma al balcón de mi pecho
pero he aquí que los pájaros se fuman mis migajas
(hablo de la melancolía de un día sin sol
hablo de la lluvia animal
quisiera poder hablar de mis parientes muertos pero no)
pronto va a acabarse esto
esto es escribir con la cabeza ida
esto es una tarde de mayo que echa a correr
esto es Cirlot cepillando
la caries de un poema

Dos poemas del poeta danés L. Ponwski

(Imagen: Ubé)

destejer

una muchacha se transforma en canto
es joven
con el pensamiento liso
una muchacha al pie de la piedra
o del puente donde los suicidas mastican
la hora crepuscular de su corbata
un autor dentro del vaso
un teatro dormido en su final
o en la araña que teje la historia triste de la música
un camino dentro del fuego
el color amarillo desperezándose en la rama más alta de los árboles
después la fiebre
o un barco del brasil
dándole de beber a sus sogas del pezón del miedo
una muchacha en su oficina
en una casa sin persianas
con un padre que ha puesto su lengua dentro de la caricia de un rifle
otro lugar
más lejano que el silencio
quizá en el lado torcido de las cosas
muchos paisajes que gritan tras la pantalla
lo moderno de una construcción
la ciudad sin pájaros incubando los huesos de una grúa
una muchacha que crece
que se hace madre
o leona
que mete su corazón en el tarro de las grietas
que tiene dos hijos siameses columpiándose en la pared
una muchacha que se retrata
que se desnuda el mar frente al espejo
el ojo de dios parpadeando
conduciendo un carro antiguo
donde la guerra brilla
una muchacha en su decrepitud
una arruga en su apogeo
una tonada en el labio violeta
de los muertos
un saludo
(soy yo)
bajo el idioma mapuche de una hoja

++++++++++

oh

oh el gentío de la fiebre
oh la naturaleza muerta en la maleta de un tiempo que discurre aprisa
como el agua de un anciano
como la camisa de una flor
oh las esquinas cuadriculadas de aquella puta
su masa corpórea diciendo ven
diciendo cualquier oh en el sexo de una botella
y la fiesta oh
y el perfume oh
y el lenguaje mudo entre los dedos del poeta
el silencio en la piedra besando los labios musicales de los muertos
oh que ya es noche oh
que ya llega el exilio de las masas
el echar a fuera la carne embrutecida
oh el saber estar frente al quejido de una mula
su peso oh sobre el macizo de la sien
oh la génesis de un actor
su mundo pequeño en la ceniza
oh el escrutinio de un voto
el salto de una rana con modales
oh el frenesí del viento
oh el estallido de las ramas
oh la primavera persa sobre la piel
oh el mundo lamiendo sus heridas
oh la droga del genio
oh
oh
oh
la palabra acuchillando el espacio caliente de este vacío
con cadenas