Gente abollada, de José Antonio Lozano

El viernes, 27 de enero, a las 20 horas, en el Bar Interferencias de Zaragoza (Benavente, 11) tendrá lugar la presentación del libro de relatos “Gente abollada”, de José Antonio Lozano, editado por Libros Certeza, dentro de su colección Cantela.

El escritor Javier Aguirre y yo misma estaremos acompañando al autor en la presentación de su primera criatura.

Os esperamos.

Fiebre

Peace & Pee (obra de Ubé)

FIEBRE

Mi nombre no importa pero puedo decirles el de mi perro.

Cuando llegué a Moscú llovía, sobre las cúpulas y los sombreros, más allá de las aceras y las bocas de metro.

Eliot.

Así se llama mi pequinés. Un niño lo dejó tuerto de un pelotazo. Era domingo en una ciudad que no recuerdo.

Viajamos mucho Eliot  y yo, en trenes sin wifi, y sin calefacción mientras dejamos atrás los mapas  y devoramos mandarinas.

Tengo un agujero en las medias y me sudan las manos. Mi espectáculo es sencillo. Introduzco objetos en mi vagina, cuchillas de afeitar y collares de perlas. De vez en cuando enciendo bombillas al mover la pelvis hacia delante, sufro descargas rápidas en mi interior, doscientos veinte voltios de carne y flujo.

Hace mucho tiempo que he dejado de sentir placer. Me conformo con un plato de sopa caliente y un cigarrillo. Los hombres solo son sombras chinas que se proyectan en la pared y casi todos tienen el mismo aspecto. Me gusta que se parezcan a papá y lleven sombrero, que no sepan hacerse el nudo de la corbata y que huelan a madera y jabón.

Vivo en una pensión maldita. De noche escucho el ruido de los pájaros al caer por el hueco de la chimenea mientras Eliot, desde la alfombra, no cesa de repetir:

“Abril es el mes más cruel, engendra lilas de la tierra muerta
mezcla recuerdos y anhelos, despierta inertes  raíces con lluvias
primaverales”

Pero tras los cristales sigue siendo otoño y el viento sacude las ramas de los árboles y alborota hojas y cabellos y obliga a cerrar la boca al cruzar los puentes.

Desde que cumplí quince años tengo fiebre. Treinta y ocho grados de miedo bajo las bragas. No es verdad el mundo y sus prisas, los neones y las clínicas para dementes.

Un día tuve una madre gorda que comía bocadillos de atún con olivas y dejaba caer su insignificancia en un sillón con los muelles rotos.

Miento.

Me crecen en los ojos mariposas negras que nublan mi existencia y entonces tengo que beberme el llanto junto a una copa de vodka.

Hace dos semanas que actúo en un club regentado por un turco, en las afueras. Todas las ciudades tienen un río helado y gatos que lamen la carne podrida de los contenedores.

Ayer Madame Sesostris me leyó las cartas.

Es tan alta como dos hombres y tiene las uñas mordidas. Le gusta hablar haciendo pausas y arrastra las erres y la tos. Parece muerta a ratos, solo cuando se concentra en el misterio.

Eliot le profesa un gran cariño. Al verla llegar mueve el rabo y su ojo único se abre al asombro.

Madame Sesostris no entra en éxtasis jamás, fuma mientras reparte los naipes y según la carta que queda al descubierto, suele rascarse el mentón, donde aflora un pelo negro anclado a una peca.

Al cabo, afirma ver a una muchedumbre girar en círculo; después, Eliot y ella se quedan conversando acerca de un marinero fenicio que se ahogó en un poema.

Quedan cinco minutos para salir a escena.

No llevo encima más que una corona roída y unos zapatos de tacón.

La capa se ha quedado en la pensión, también las plumas y el corsé que me regaló mi último amante. Era un comerciante noruego que traficaba con caviar. Le faltaban dos dientes y olía a sal y vinagre. Se enamoró de mí en el instante en que mi sexo engulló los tres huevos duros que había puesto a hervir en mi camerino.

Ya no tomo pastillas.

Me enjuago la boca con bicarbonato y me lavo al acabar la función en una palangana azul.

A menudo me da por pensar que me llevo el mar a los labios.

No es fácil ser acróbata vaginal, en cualquier momento asomará mamá entre mis piernas para decirme que es hora de merendar.

Antes de actuar como pan con azúcar y me invento una oración mientras beso a Eliot como si fuese un novio.

La sala apesta a humo y pedacitos de caspa.

Mi desnudez resplandece y bailo.

Entre bastidores una vedette discute con un negro que sacude su gorra. Es cubano y llora. Puede que escriba versos apoyado en sus nalgas, antes de que ella (la vedette) ponga en marcha el erotismo.

Hace unos minutos se besaban, lengua contra lengua.

-Tu sabes, mamita.
-Je ne comprends pas, mon amour.

Cuando llegué a Roma llovía, sobre las azoteas y los sombreros, más allá de las aceras y del esqueleto de mi perro.

Dolan Mor : Poemas de su libro inédito “Scriptura”

El poeta cubano afincado en Zaragoza, Dolan Mor, me ha enviado estos poemas correspondientes a su libro inédito “Scriptura”. Es un honor y un placer poder compartirlo con vosotros.
     DOLAN MOR: POEMAS DE SU LIBRO INÉDITO SCRIPTURA.

Mientras exista un verbo «ser» que parezca funcionar como «comer» y «beber»; mientras existan adjetivos como «idéntico», «verdadero», «falso», «posible»; mientras hablemos de un flujo temporal y de una expansión del espacio, etc., tropezarán los hombres siempre con las mismas dificultades y mirarán absortos algo que ninguna aclaración parece poder disipar.
Por lo demás, esto satisface una necesidad de trascendencia, ya que al creer que ven el límite del entendimiento humano, creen naturalmente que pueden ver más allá de él.

Ludwig Wittgenstein

VAREA DEL AHOGADO MOSCOVITA

Lo digo Io, VareadA-lo-
na, ¿es verdad que aquí en mi alcoba
de agua sopla la muerte?,
desteje mi cabello, teje el ca
ballo de la vida, como una marihua
na sin mar, cascos de bares mi su
perficie líquida, cenicero de silencios la
custres (mudos mundos de
ja dos en discursos ajados, dijo alguien) pe
ro… ¿Verdad, A-lona?, esquía mi lomo donde so
pla un frío de hielos, mira mi ca
bayal, mi yo profundo, sin brújulas ni bo
tes, atado a un madero de Aragón con gono
(a)rrea, hoy la coca me hunde locadamente en es
tas aguas lejanas, sin haber la probado nunca
de(a)puros no me sacio (soy sincero, es verdad, pe
ro en lo hondo nado y en la nada del
agua cuando actúo me ensucIo).

(H)ORACIÓN SIN HORACIO Y SIN ROMA

Ojos de perro azul, el-
Eva mi obra hasta Parra
(el poeta, no el barrio),
di que Perón habita en C.,
pero no la magnolia de su E-
vita, evítame la luz de estos docto
res (sin estudios) que duelen,
dolanea en mi jaula (A. Pizarnik).
Azul de ojos de perro JIBAREA
(sin azul ni perros en mi casa),
asoma la costumbre de la
drar en la hoja un poema sin pe
na, dame un kilo de ajo sin el
mal de otros ojos AJENOS.
Perro de soja en luz, silabea
mi jarra hasta llenarla con be
bida de roble en los mercados,
mercadea mi obra, mi jarrón,
vende incluso mi soga si es preciso.
Es precioso el dinero, pero mata
(sopla un hedor a clínica en su a-
Roma). He sido puro, no perro,
sin embargo, de nada me ha ser
vido arder en boca propia o ser
LÁZARO sin llagas ni cielo.

HÁBITAT

Viviría en el agua o en el aire, pe
ro en la tierra el fuego me lastima
(límites los umbrales del dolor,
límites mis dolores exquisitos), hi
jo de hombre, nací pábulo en enero,
un sirviente en el miedo y las cos
tumbres. Viviría en las ramas de los
árboles, me diría en monal, en cir
cunstancia a puños, monacal sin ser
monje, mojaría mis ojos por las no
ches con perfume de asombro, sin
ventanas, para volverme ciego e ig
norar la bestia de ese mono celes
tial que contamina con su llama el
mundo, sus maldades que brillan
bajo el lujo, los aledaños jueces en
su nombre. Lirio crecí después, pe
ro un gusano balancea mi alma como
un péndulo, refinado por dentro me
volví, pájaro sin un traje de familia,
me desnudo a mí mismo en solitario,
escribo mi verdad con mano ajena,
pero nada me salva de este espacio, ni
un cambio de hábitat, ni este lenguaje
que me aísla de todos sin ser uno,
que me da en una mesa al sur de Eu
ropa la escritura de espejo, el mal o
ficio, como el sexo abismal de una es
pecie ya muerta que no es macho al
tejer su descendencia, pero tam
poco, al destejerla, es hembra.

AQUÍ, BAJO LAS PIEDRAS

Aquí, bajo las pie
dras, hare
mos una casa con pare
des de ce
dro, dije, después
giré mis labios hacia la per
versión mientras te des
nudabas(…)En
el salón pondre
mos nues
tros cuerpos desnudos en
cima de
una cama, al lado de
una coma, come
remos encima de
nuestros propios cuer
pos, sin el lago de sábanas que
protege el jardín con ánades
marrones.
Aquí bajo las pie
dras puliremos cristales,
dijo minocadáver ante
tu desnudez,
dos peras, una hogue
ra, un agujero oscuro de
silencio tal vez,
y diez hilos de made
ra salían de tus puños, guantes
de terciopelo, el barniz de tu cue
llo. Viel Temperley
diría “tu noche de
hospital”, yo te amo en es
tos ver
sos, no británico o ruso, me
nos es
candinavo, mi nombre es
ale
mán, puede que se
a Schwiteers,
porque todo mi se
men es made
in _Alemania,
los suspiros, los be
sos, de amante
portugués.
Aquí, tras los cristales,
debajo de las pie…

MAGNOLIAS

Guardo la mag
nolia de un po
ema en mis labios,
la estrujo en mi sa
liva, escupo sus pé
talos al cielo. ¿Dón
de la conocí, ¿dón
de miré su per
fume de hembra?
Guardo la mag
nolia en secreto, la
digiero y vomito, la
disparo como una pistola
femenina en mi sien.
Pólvora de su bala.
Escilanada flor
que ahora sangra
en mi boca.

NÓRELA

La espátula, Alerón, la pas
ta du
ra, espatulea, patea mi hí
gado (puerco
de hombre) araña mis
hormonas, funde-
cofunde, confunde mi imagen,
al margen
marginal de mi selva, du
nas habito,
sin hálito hi halo, sin
cántaros ni aguas.
Olvida los lespince, piensa en
mi sed sin labios,
bolos de carne, carnivorea
el cernícalo que soy.
Con cemento y pintura, pan
tera de mis penas,
que salte el león que es
condo, que muerda
la jaula de la vida, pero que
quede retenido
mi rostro en la arena. Es
pumea mi baba,
babea mi punzón sin el oá
sis.______________ La
espátula, Alerón,
la puta ergástula
de ser león mortal sin ser
la fiera. Ese soy yo: un mal
yo-yÓ de huesos y ten-dones.

HERENCIA

Y qué heredamos de Di
os si no un espejo ro-
to
el uni verso hue-
co los es
combros
la historia
el mal
de hacer el bien.
Qué cántaros ni orillas
qué elemental esen
cia
qué fórmula animal
qué nula matemática
qué polvo
del olvido,
qué cenizas,
qué ruinas:
¿eso es lo que heredamos?
Y los dados,
la suerte,
el azar de los días
que nos vira
al revés

mientras
nos despedaza.

SON-AMBULIA

He
abierto la puer        ta de mi boca, he
entrado en mí a 2
solapas del cielo
a 2 pantalones del
sintagma nominal, he be
sado mi alma de pas
tor sin ovejas, de oveja
sin pasto ni río ni lana
(¿no ves la hierba moderna?)
y mi alma de liebre
libre de coche o de          hogar (no sé
conducir
me)
con llaves ajenas  y mi gra
gada saliavo d emacho
escatonea en mí
la miesma esencia
de la muerte, pero es
to ya lo dijerom otros…
por dios nada es…
silencio(…) silencio(…)
es horrible la asignatiura
dele scriba´es horrible
el metro en que bebo
alcohol en mi nombre
al le
vantar la pa      red        hacia den-tro.

MEN SAJE EN CLAVE NWUH8324

dolan mor cokf56bfffer876
erg9345rgru9e7634 dile que en invierno
sobre las ramas del manzano j3j3r3rj
las muchachas se mueren
kwenfewf8ewfewf89ewfef90’
las cubre el hielo de la soledad
es normal la nieve se oye
en su blanca llama wefmnjiwefjf ikewm
Europa es como un cristal
enfermo y sin luz jewfbwef78mn
la luna se refleja en su hueso húmero
jewbnef   no hay flores en el cielo
jfwefff74effweufyh7e8wfe
8wfj9wefg7wergurgur8g
ewfguwe8fgywefgweghwe89gywe
7gywergre8gerygwef       oh Dios mío
no hay flores en las terrazas del cielo

¿me oíste, dolan mor? dile también
con un pétalo de oreja wefwefgwe7wehfg
wehg78wetg7wegjwe9gurg
tpkh5h7u5ghk5oghjer8
guerkgpefboerug89werg9g
wefgkwefgywe78fg
weogk9gu7834ujh9r3kh
efmweuiofgh    weugwer
goerjkgh89ergh8    erjhoerh
que la muerte, oh loba mía,
nos llama en silencio desde
las escarchas más negras de la tierra

como la nieve que ahora cae
sobre esta hoja   ¿no la oyes?
nfuwefweufuweit723r923
como la muerte que se desprende
en hilos blancos desde las ra
mas
del
man
zano
y deja
es
ca
mas
de frío
en
mis
ojos.

Entrevista en Radio COPE de Jaca sobre “Desmemoria”

El periodista Cristóbal Cabezas, de Radio COPE de Jaca, me ha entrevistado con motivo del Premio de poesía Miguel Labordeta. El señor Ubé, con toda su paciencia, ha hecho posible colgar los mp3 de la entrevista en el blog, una tarea titánica si lo queremos hacer sin pagar. ¡Maldita sociedad!, uy, perdón, es que estoy un poco punk.

Primera parte

Segunda parte

Premio Internacional de Poesía Miguel Labordeta 2011

Hace unos días me llamaron para informarme de que he ganado el Premio Internacional de Poesía Miguel Labordeta 2011, con mi obra “Desmemoria“. Os dejo el enlace en el que aparece la noticia en el Diario del Alto Aragón con mi nombre correcto, ya que en el que ha enviado la Agencia EFE a los diferentes medios, aparezco como Mª Ángeles Morales, que es mi nombre de pila pétrea y actriz de reparto. Así que me ha tocado corregir a la prensa como si fuera la señorita Pe. Qué pe-na.

A mis viejos y nuevos admiradores solo me resta decir que admito tiaras con diamantes brutos o por domesticar.

 

Teatro en boca: Lecturas dramatizadas en la Biblioteca de Aragón (Zaragoza)

El  Jueves 15 de diciembre , dentro del ciclo “Teatro en boca” organizado por la AAE, se leerá la obra de August Strindberg “La más fuerte” a cargo de la escritora y actriz Angélica Morales. Participará también el poeta Fernando Burbano.

El acto  tendrá lugar en la Biblioteca de Aragón (Calle Doctor Cerrada, Zaragoza) a las 19. 30.

Almíbar

(Over and under, obra de Ubé)

ALMÍBAR

Angélica Morales

(Publicado en el Diario del Alto Aragón, domingo 11 de diciembre de 2011)

 

Una hormiga sigue el rastro de azúcar entre mis dedos.

He desobedecido a mamá.

Mientras ella toma café con sus amigas en el salón, yo desordeno la despensa.

Me gusta comer a escondidas.

Soy una terrorista del régimen.

Ayer me subí a la báscula y la aguja tardó en adivinar mi peso. Creo que las básculas mienten, que en su interior un ejército  de solteronas mide el contorno de tu carne, mujeres viejas con lentes de contacto líquidas que desconocen el mundo y sus placeres.

Los hombres me espantan.

He decidido abrazar la fe. Duermo con un crucifijo entre las piernas y de madrugada sufro espasmos y me sangran los ojos.

No se lo he dicho a nadie, pero en la despensa, bajo los tarros de almíbar, se me aparece un marinero ahogado. Lleva en la garganta prendida una sirena y en su cadera anidan las medusas.

Los  marineros ahogados sienten predilección por las gordas.

Se las comen a pedazos, siempre comenzando desde el tobillo izquierdo. Cuando llega a mi corazón canta el gallo y entonces desaparece dejándome un sabor a salitre en la boca.

Mamá siempre me encuentra rota sobre las baldosas mientras una hormiga, impaciente,  me lame el seso.

Antes de que nos toque el gordo o el niño aquel de las manos tan largas,el señor Ubé y yo hemos querido realizar un posado invernal, para que las miradas puedan relajarse de tanta lectura y tanta intelectualidad. Se aconseja su visionado con una caja de ferrero rocher o en su defecto unos bombones del eroski a un euro.

En este enlace pueden ver el resto del reportaje.