Lenguas negras

(Imagen: Ubé)

LENGUAS NEGRAS

hablábamos de construir de nuevo la oscuridad
de resucitar la luz de un muerto
a la hora de la merienda
mientras las mujeres duermen
o intercambian trocitos de encaje y carne
hablábamos después de tanto silencio
y la lluvia
y más tarde el trueno
vino a darnos su abrazo animal
y algo rugió en la cocina
un plato melancólico
que acababa de encontrar telarañas en su corazón
hablábamos de la tierra
o la última sepultura de un traje
y ellas dormían
o se hacían las lagartas al sol mediano
cuando las moscas afilan su astucia
y le dan lametazos al cristal
hablábamos usted sentado en la avaricia del humo
yo apoyado en el seno de una lámpara
disertábamos sobre cosas inútiles
el paso del tiempo
la virginidad mordida de una muchacha
el campo agonizando lejos
o la ginebra cerca del labio
mientras el mundo giraba
en la estrechez acuática de su cintura
nosotros hablábamos
arreglábamos los asuntos políticos
arreglábamos los vientres estériles
el otoño tardío
o el tacataca de un anciano
no había nada más que hacer
que envolver de seda nuestras lenguas
y se hizo tarde
alguien llamó a la puerta
la cena estaba lista
y las mujeres entraron desnudas en tropel
todo era carne
y ruido dentro de la carne
y un perfume dulzón en el ambiente
y el ambiente denso
obeso
inhumano
y vertical
como cuchillo
o pedrada
hablábamos eso es todo
hasta que dejamos de hacerlo
y empezó la muerte a silbar

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De caminos que no existen

(Imagen: Ubé)

DE CAMINOS QUE NO EXISTEN

Desando.
Mis pasos sobre el agua triste de la ventana.
Ayer todo estaba en su orden,
la casa dentro de su piel,
la arruga en el ojo,
la abuela espesando las horas en el puchero.
Desando.
Hay lluvia dentro de mi camisa
que apaga las ganas de mi pecho en lento.
Me desando.
Me anudo al maullido de mi gata
que exclama en mayúscula su erotismo.
Ahora / Hoy / En este instante /
Dentro de este invierno
de familia que se arroja a los puentes del olvido.
Aire fresco pido,
calle en ruinas
o el corazón de una rosa
que se queda dormida en su ceniza.
Pero hoy me desando.
¿Hay alguna voz que acaricie mis huecos demenciales?
¿Algún lamento cerca que decida quedarse a la vera de mi sombra?
Sin luz ando /
desandada / apasionadamente sola /
con la sangre justa /
con el frío de dos.

Come on!

(Imagen: Ubé)

Come on!

y yo te dije hermano ven
dame un abrazo en esta tarde tan gris
dame un trozo de tu pan animal
dame una moneda de mujer
o alguien que sea capaz de limpiarme los zapatos
y yo te dije hermano
vamos
come on!
caminemos sobre el polvo de la vida
mira ahí adentro
donde mi boca es túnel
contempla los agujeros de mi alma
los trenes por los que siguen pasando
los capítulos enfermos de mi juventud
saluda hermano
di bye bye
y saca un pañuelito azul
y tósele al cielo
y pídele cuentas al diablo
y reza conmigo a todas las putas
que siguen pasando hambre
en una carretera
que siguen abriendo su carne a los patíbulos
y yo te dije
una moneda
o una birra
o una tapita de tortilla con papas
o una flor muerta en el jarrón
o la depresión del río Mississippi
o los negros jodidos en los telediarios
o el perfume a rosa podrida en el cuello de los pájaros
y yo te dije has de elegir hermano
y ahí se paró la noche

Luz de agosto

(Imagen: Ubé)

LUZ DE AGOSTO

Luz de agosto.
Mi mano sobre el alféizar.
Una manzana pudriéndose al sol.
La convención de la familia
bullendo lejos.
Un motel a oscuras
donde dos mujeres
intercambian de una lengua a otra
sus hormigas más terribles.
La plenitud de los cuarenta.
Las cuevas donde se abandona
el tesoro infantil de una niña.
(Su muñeca hecha trizas dentro de un armario)
Luz de agosto.
La procesión de las moscas
sobre el azúcar.
Casandra alborotada
al otro lado de su jaula.
Troya puesta en pie sobre
el grito del mar.
La muerte paseando su cabellera rubia.
La luna aullando de espaldas a su rubor.
Luz de agosto.
Casas que necesitan
una transfusión urgente de sangre.
Fotografías donde la guerra
siempre está sentada a la sombra.
Niños corriendo
tras las alambradas de agosto,
sin luz en el alma.
con el sebo de una Vela
que fue ayer París
o Cuzco.
Un poeta liando un cigarrillo
con el ala absorbente de una mariposa.
Risas.
Una cocina.
Pájaros que caen directamente en la sopa.
La abuela sorbiendo la música de un vals
sin salir de su habitación.
Su habitación tapiada a los peligros.
Luz de agosto
o Faulkner
dejándose caer a un charco
donde las putas
nadan con la ropa mordida.
Hollín dentro de un poema.
Un peluquero gay dentro de un poema.
Polvo de mujer en el interior de un poema.
Silencio en gramos de ciudad.

Correspondencia íntima

(Imagen: Ubé)

CORRESPONDENCIA ÍNTIMA

Querida mente:
Esta noche hacía demasiado sol para pensar en escribir.
así que he abierto la ventana y he dejado que un pájaro desconocido picoteara mis ojos.
Lo ha hecho con tanto amor, mente mía.
Me han dado ganas de abrazarlo contra mi pecho,
de hundir su hambre en mi corazón para siempre,
hasta que su aliento o su calor se apagara en mí y así poder volver a empezar.
Deja que te cuente que estoy abandonando la costumbre de tomar café,
que me molesta el ruido impar de las motocicletas,
que mañana voy a alistarme en cualquier guerra
para poder hacer de vientre en las fronteras
o plantar una galaxia de flores a los pies de una tumba hermana.
Querida mente, mis palabras giran como esa grúa que ahora le da la vuelta a todas sus piedras,
gira como los satélites o las mentiras,
gira como la fiebre de un niño en mitad de los columpios.
Y no me preguntes a qué viene esta mala caligrafía,
este escribir a manos llenas.
Es posible que en algún momento me haya nacido
una pluma infernal dentro de la garganta
y por eso me veo obligada a escupir acciones que no pasan.
Querida mente,
ser poeta con trenzas largas es agotador,
querer llevarse a la boca las migas de un poema es tan complicado
como cambiar de sexo por unos minutos.
Me gustaría tener más vidas que un gato azul,
poder contar con los dedos que me faltan todas mis muertes,
desdoblar los pétalos de mi cuerpo para verme llegar a lo lejos,
descender de un tren o de una jaula,
darme de comer a mi misma difuntos,
seguir respirando sueños en esta tumba que llamo hogar.

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Sin título

Nefertiti / Angélica Morales(Imagen: Ubé)

un canto nupcial en la noche
la noche como tiburón blanco
que abraza la pasión de un cenicero
hoy ando loca
no me hagas caso
me peino la tristeza
frente a la espuma brava de una cerveza sin
abro mis venas a la abundancia de la lluvia
y me quedo quieta tras la cortina del baño
pensando en un  país seco
en una alimaña sin dientes.

Amada mía esta casa

(Imagen: Ubé)

AMADA MÍA ESTA CASA

amada mía esta casa
el agua tocando el piano
con sus manitas de hiel
esta mansedumbre de los días
el invierno que todo lo mata
que lo hace hermosamente funesto
sobre el cristal
amada mía esta música del alma
golpeando la nostalgia
recordando tiempos que ya fueron
camisas puestas al sol un día de agosto
cuando nacen a la pereza los insectos
y un hombre cae sobre la boca del campo
y muere
amada mía el dolor
cestos de ropa sucia
sobre los cajones del tiempo
la fruta pudriéndose en el alféizar
aquella cuesta
aquella tormenta
tus manos sobre la piedra
mis manos sobre la intimidad de tu vestido
hoy los pájaros no cantan
y hay nubes geométricas
besando la oscuridad del cielo
amada mía esta casa
su silencio de tumba
su olor a pétalo de nieve
amada mía el viento
cuando caminábamos con las manos  muy juntas
con la palabra muy junta
con el miedo a llegar tarde al amor
lamiendo nuestras espaldas de amante
(la culpa amada mía
esa daga solitaria que nos escribe
que abre las venas de un jardín en Babilonia
y derrama sobre el papel
todos nuestros cadáveres)

 

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